Lo que viene es joropo

Lo que viene es joropo 

Eso dicen en el llano cuando es necesario prepararse en lo físico y mental para una tarea que va a requerir de toda la atención y esfuerzos para el logro del objetivo, que requerirá de mucho esfuerzo y concentración. Lo que quiere decir es que ante el panorama político nacional e internacional y en previsión de lo que se viene en el país lo mejor es prepararse.

El ejercicio de bailar ese ritmo criollo de la forma adecuada; bien acompasado y con belleza; requiere de mucha energía, coordinación y de arremangarse las perneras del pantalón, sobre todo cuando se le pone agua al suelo y el lugar del baile se pone, en consecuencia, resbaloso y propenso a ser causa de resbalones y caídas. Por eso los venezolanos deben comprar alpargatas nuevas para salir a bailar el joropo de la vida y beber mucha agua para no morir de sed al intentarlo, porque la noche es larga, esta muy oscura y la conquista del objetivo no está fácil, las suelas se van a gastar y nadie sabe cuándo se podrá regresar a descansar.

El panorama del futuro inmediato no es alentador. La producción petrolera; el excremento del diablo, esa horrible pesadilla que ahoga al país; esta aumentado cada día y el chorro de crudo no se detendrá en las próximas dos generaciones, para nuestra desgracia de todos. Y eso es solo el primer capítulo de una novela muy larga. El otro es que las expectativas de crecimiento de la producción minera y del componente hidráulico para la generación eléctrica no hacen sino crecer con la aplicación de nuevas tecnologías. Es la parte triste, decepcionante y asfixiante del porvenir, tanta riqueza no hace sino atraer a falsos amigos que vienen a ofrecer su ayuda sin esperar nada a cambio, más que las riquezas mismas.

Lo verdaderamente difícil es la rehabilitación del país. En lo moral, el nacionalismo, el patriotismo y lo ético están en el punto más bajo en casi tres siglos de historia, y en lo social y político las fuerzas sociales están más divididas divididos que torta de cumpleaños y más separados que el agua y el petróleo dentro del mismo frasco. En tanto que en lo estructural se perdió mucho dinero y tiempo en gasto disfrazado de inversión que no llego a nada; trenes que no existen, túneles inacabados, autopistas abortadas, reparaciones que nunca se hicieron, flotas navieras hundidas y un sistema de defensa planetaria que no sirvió; y en muchas super proyectos que murieron sin nacer. Todo eso sin dejar en el olvido los más elementales aspectos de la vida cotidiana como el correos, agua, aseo domiciliario, trasporte, televisión y telefonía.

Pero el futuro no está ahí, viene hacia los venezolanos y de forma inexorable va a llegar, y es necesario que estén preparados. Ahora los retos son reconstruir el sistema educativo y darle nuevos horizontes y adecuarlo a un nuevo mundo donde es necesario entender a las maquinas o perecer en el intento. Es necesario hacer de nuevo el sistema de salud y darle un nuevo sentido, adecuarlo a los nuevos retos demográficos y a las pandemias que puedan aparecer. Se debe recuperar las pensiones en un país donde los aportes son insuficientes, la población mundial deja de crecer y aun así devolverles a los jubilados sus capacidades económicas y con ello la vida. Sera inevitable que recuperar toda la infraestructura que existió y construir la que sea necesaria para más adelante y darle también otro enfoque, más práctico y utilitario. Pero, sobre todo, recuperar la agricultura y la ganadería, no solo para proveer el pan de cada día, sino también para ser productivos y frenar de forma real, consistente y sostenible la inflación que mata a más ciudadanos que la guerra de independencia.

Es necesario saber una dura verdad: la inflación no se va a detener con mejores sueldos. Parece absurdo, pero es la verdad: no se va a solucionar subiendo salarios; de hecho, solo crecería más, porque sin infraestructura, sin la producción, con un estado voraz y la corrupción insaciable, todo el plan económico se reduce a seguir imprimiendo billetes para alimentar a la inflación. Antes eran de color marrón, ahora su color es papel verde, y todo sigue igual. Es necesario reconstruir el país para ponerle fin a esta inflación de locura.

 Es largo y tortuoso el camino que hay por delante y este es el momento de salir para comenzar a patear calle. También es mucho el joropo que darle al trabajo y a las tareas pendientes para poder cambiar el país, para construir uno nuevo. Y todo eso pasa por una agenda que se inicia en la preparación, organización y celebración de elecciones que satisfagan a todos los participantes: libres, transparentes y seguras, que generen de nuevo confianza en que amanecerá y será mejor. Hay tareas que ya se han iniciado por eso es necesario comprar zapatos, porque lo mejor de este joropo está por comenzar.



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