Una lección de las elecciones colombianas

Una lección de las elecciones colombianas
Los electores en Colombia van a segunda vuelta y llevan de nuevo a las urnas a un país para votar entre dos propuestas, de gobierno y oposición, que han polarizado de forma radical al hermano país. Mas allá de lo que viene, está en el ambiente una lección importante que dejaron las elecciones colombianas en primera vuelta que está centrada en la identidad de género de quienes siendo en una ocasión aspirantes a inquilinos de la Casa de Nariño no lo lograron. Sin restar importancia a otros candidatos, tres de ellos apretaron el interruptor para encender la luz para la discusión de un tema interesante, pues dentro de su discurso político incluyeron los temas de género.
La primera de estas tres figuras es la parlamentaria Paloma Valencia, quien dio énfasis a su discurso de madre, luchadora y heterosexual, es decir que fue en busca del voto femenino tradicional. La otra fue el ex alcalde de Bogotá Claudia López quien confío en obtener el respaldo masivo de los colectivos LGBTIQ+ al que ella pertenece. Igualmente estaba esperando el voto de esos colectivos, el economista y profesor Juan Daniel Oviedo quien viene de las luchas sociales y la defensa de los derechos de los colectivos de la diversidad sexo genérica
Lo que ocurrió con estas tres propuestas electorales es que contrario a lo esperado ninguna de ellas obtuvo en su momento un porcentaje de la votación general que haga pensar que en efecto recibieron, juntos o separados, el apoyo esperado de esos grupos de electores que sumados son mas del 52% de los posibles votos en cualquier elección en territorio colombiano.
Este resultado en las urnas sugiere que el discurso de género no moviliza votos por sí mismo, menos aún el llamado voto duro fiel, y que lo determinante son propuestas concretas sobre la vida cotidiana del ciudadano, la economía, la seguridad, costo de la vida, inflación, valor del dólar, las pensiones, salud y educación. Al parecer, los votantes en Colombia, sin importar su sexo o tendencia sexo genérica van a priorizar los aspectos más cotidianos de la vida ya mencionados, más que a los discursos filosóficos con enfoques ideológicos rimbombantes o identitarios específicos.
Tal vez la falta de fidelidad a los candidatos con discurso de género ocurre porque su recepción varía según el contexto político, social y la credibilidad de quien lo plantea y no del partido que lo apoya. Queda claro entonces que los votos no son automáticos por identidad, es decir, que los grupos que comparten un pensamiento de identidad no votan de forma uniforme para apoyar a uno u otro candidato. Y como se sabe, en América latina el éxito o fracaso de una candidatura depende también de la maquinaria partidista, su financiación, capacidad de organización y sobre todo de la imagen personal y credibilidad del candidato; aún más que sus cualidades reales de administración de la cosa pública.
Y si bien el discurso de género por sí solo no gana elecciones, su desarrollo e inclusión fortalece la propuesta principal cuando sirve de puente con otros problemas más cotidianos como salarios, trasporte, violencia, tráfico de drogas, inversión social o funcionamiento de los servicios. Si se sabe utilizar puede ayudar a llenar vacíos en votantes donde es difícil calar, sobre todo para un candidato cuyo pasado se pueda prestar a ser interpretado como alejado de las masas o de los sectores de la población históricamente excluidos.
Lo anterior lleva a pensar que los aspirantes con soluciones a los problemas concretos que preocupan al electorado son lo que más movilizan el voto y pretender que los temas relacionados con género y diversidad atraen masas de votantes es una percepción que parece alejada de la realidad de cara a los resultados de la primera vuelta de las elecciones colombianas. La anterior opinión debe ser vista con cautela pues, si bien encierra una verdad nacida de los hechos no es menos cierto que los resultados electorales en un país dependen de múltiples factores y no de un enfoque o de una propuesta específica.


 
 
 


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