Para la beba
La consigna de cuidar el ambiente y proteger a la naturaleza para salvar al planeta es una grande, absoluta y total mentira que criminaliza el vil consumismo que la población en general hace cada día de los recursos renovables y no renovables disponibles en el mundo y minimiza de forma grosera el impacto que las actividades de las empresas (grandes o muy pequeñas) realizan para producir bienes de consumo que tienen un alto contenido de materiales que terminan siendo basura o con procesos llenos de desperdicio, que generan contaminantes y consumen mas aire y recursos energéticos que todos los seres vivos del planeta, para solo satisfacer la vanidad humana.
Continuamente se hace creer a los ciudadanos comunes que arrojar papeles en las calles de la ciudad es causa del fin de la civilización, también se les hace odiar a las personas que no colaboran con el reciclaje de su basura porque son los responsables de caballito de mar que nada junto a un hisopo usado y por una tortuga tiene un incrustado un pitillo o pajilla en las fosas nasales; mientras tanto y en dirección contraria se les hace amar e idolatrar las industrias que brindan esa “sensación de frescura y libertad”, que siguen usando materiales no retornables y plásticos no degradables, porque su esquema de ganancias no soporta el uso de materiales reciclables o inocuos al ambiente. Nótese el uso de la palabra “ganancias” en donde usualmente se usa “negocio”, esto es porque , ocurre que los accionistas directos (dueños) los beneficiarios secundarios (impuestos gobiernos) y cogestionarios terciarios (recicladores) no admiten una reducción de su parte aun cuando eso signifique la desaparición de la vida en el planeta.
El caso es que se promueve “salvar al planeta” y “proteger el medio ambiente” cuando la realidad es que ellos no quieren ni necesitan ser salvados. El planeta tierra no necesita la protección de una especie que actuando como virus hace lo posible por exterminar toda la vida en su superficie. El planeta existe desde hace 4.500 millones de años y los humanos están en ella desde hace solo 200 mil años, es decir, que están presentes desde hace solo el 0.00444% de su existencia. Nada. Existen plantas que han estado en este mundo 10 veces mas tiempo. Por eso, si la humanidad desaparece hoy nadie les extrañara.
Dentro de un millón de años el planeta seguirá estando aquí, una vez que los humanos desaparezca ella seguirá dando vueltas y prueba contundente de ello es lo ocurrido en Chernobyl. Allí ocurrió la catástrofe de contaminación de aguas, tierra y aire mas extensa, profunda y duradera hasta ahora conocida. Los seres humanos se vieron obligados a desplazarse de estas tierras para no volver en cientos de años. Mientras tanto allí los bosques siguen progresando, las construcciones humanas desaparecen poco a poco mientras las especies animales se adaptan y en general la vida continua.
Los ríos, suelos y mares del planeta se llenan de basura que las corporaciones, empresas y estados criminales producen mientras que los consumidores solo son meros pasantes de los contaminantes producidos, por naturaleza son incapaces de retener o trasformar los materiales que llegan a sus manos y hacerlos inocuos. Si las cien corporaciones mas grandes del mundo dejaran de crear bienes que en su producción, empaque, trasporte, uso y disposición final generan contaminación en solo diez años los cambios podrían ser fácilmente apreciables. Los seres humanos no contaminan ríos, lo hacen esos seres sin nombre y sin alma que cada día producen los materiales que están matando a la raza humana poco a poco, una lata a la vez y diez bebes en cada ocasión.
Dentro de 4 mil años, cuando la última botella de vidrio desaparezca de la faz de la tierra, ella seguirá existiendo y entonces, tal cómo escribió John Michael Crichton, la vida se abrirá camino y lo hará sin remordimientos ni malos recuerdos para seguir adelante. Quienes van a desaparecer son los seres humanos, quiénes están utilizando todo su intelecto y experiencia acumulada por generaciones para destruir su medio ambiente y a suicidarse como especie.Ha llegado la hora de empezar a decir a nuestros niños “salvemos la raza humana” “cuidemos nuestra vida”. Actualmente, es el caso que en el cuerpo de todos los seres vivos hay plástico, también ácido perfluorooctanoico así como otros contaminantes y eso es lo nuevo, pues los materiales radiactivos, el plomo y el mercurio ya formaban parte de nuestra ingesta y respiración en el siglo pasado. Todo eso va a tener una consecuencia, esos materiales están destruyendo la raza humana, a ratos lentamente y por momentos con más velocidad. Pero eso no le importa a la tierra. Una vez que la raza humana desaparezca la naturaleza seguirá su camino, más tarde que temprano, pero lo hará. Cuando desaparezcan todas las especies vivas del planeta, es posible que a la vuelta de 10 mil o 100 mil años ocurrirá de nuevo el milagro de la vida y otra vez habrá naturaleza, otra vez aparecerán los animales; con suerte los seres humanos no retornaran y nadie los recordara.
Ya no es cuestión de salvar el planeta, es cuestión de salvar a los seres humanos que la habitan y que carecen de segunda opción sin importar el dinero que tengan acumulado. Un hombre del siglo pasado advirtió en la Conferencia Internacional sobre el Medio Ambiente convocada por la ONU en Río de Janeiro: “Una especie está en peligro de extinción: el hombre” debemos reflexionar sobre ello; así que; ya dejemos de cuidar el planeta y empecemos a cuidar a la raza humana, a la humanidad.

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