A finales de este mes de mayo del 2021 un Tribunal Superior de Colombia resolvió el recurso de apelación que interpuso la Fiscalía y dejó en firme la absolución de las jóvenes Laura Moreno y Jessy Quintero en la muerte de Luis Andrés Colmenares, quien falleció en la noche del 31 de octubre de 2010, hecho que en primera instancia se determinó que fue por un accidente y no por un homicidio.
Laura Moreno fue investigada por el delito de homicidio, mientras que Jessy Quintero, por falso testimonio y encubrimiento de homicidio. Ese primer fallo tardo casi cuatro años en ser emitido, el Juez pidió disculpas diciendo que el volumen de las pruebas era abrumador. La Fiscalía apelo esta primera decisión. En esta condición el Juez encuentra y analiza dos dictámenes de peritos que llegan a conclusiones distintas y que, por ende, ninguno puede ser aceptado "como una verdad incuestionable"; uno de ellos elaborado por un médico forense distinto a Medicina Legal. Aleude el Juez, también, que los testimonios recibidos en el proceso no comprueban que el joven haya sido asesinado o que su muerte se trató de un accidente. Concluye diciendo que "La Fiscalía no probó la teoría del caso, pero la defensa tampoco”.
Esta aparente contradicción con la lógica común que aparece en el dictamen del Juez es conocida en el derecho penal como la fórmula de Blackstone que establece que: "es mejor que diez personas culpables escapen a que un inocente sufra". El aforismo, popularizado por Benjamin Franklin en el siglo XVIII, creado por el jurista inglés William Blackstone en el siglo XV, y es uno de los pilares en los que se asienta todo el derecho penal moderno.
Esta cita trata de mostrar que una sociedad racional, compasiva e inteligente tiene que asumir el riesgo de que haya criminales y trasgresores de las leyes en las calles con el fin de evitar que un solo inocente sea encerrado en prisión. Es decir, que el daño que se auto inflige la sociedad condenando a un ciudadano inocente es mucho mayor que el provecho que se obtiene encarcelando a todos los delincuentes, o simplemente manteniendo tras las rejas a quienes se les tiene como sospechosos de un crimen.
Dice un escritor español que “Cuando un delincuente reincide gravemente, se reclama enseguida el endurecimiento general de las penas, olvidando que otros mil delincuentes en idéntica situación no reincidieron”., aun mas. nadie o muy pocos se detiene a pensar en los otros ex-criminales que no volvieron a delinquir porque no son noticia. A lo anterior es necesario agregar el asunto de la suerte de los miles y miles de ciudadanos que esperan por una justa y sensata sentencia siendo culpables, aquellos que robaron un pan y tiene que esperar por años y años por sentencias que le condenaran a meses de prisión; tiempo que ya pagaron con creces y de lo cual no recibirán devoluciones ni reivindicaciones; o que beben recibir la absolución por alguna razón procesal y que no les es otorgada por retrasos en el sistema judicial.
Estamos tan obsesionados por castigar a los culpables que olvidamos a los inocentes y en ese camino dejamos a los que esperan un acto de justicia que les de la libertad que les corresponde, que merecen y que gústenos o no; por lo horrible de sus acciones; en justicia les corresponde.

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