La Quinta Bolívar

A los pies del Santuario de Monserrate en la calle 21, numero 4A -30, en el sector de La Candelaria, al Este la ciudad de Bogotá, Colombia, a unos pocos cientos de metros de la actual plaza de Bolívar; el centro político en el pasado y en el presente de ese pais donde el Libertador ejercicio el mandato con poderes dictatoriales en el año de 1828; dictador con un sentido muy diferente a la interpretación actual; se ubica la quinta que lleva su nombre, vivienda cuyas dimensiones y lujo hacen ver las propiedades de Simón Bolívar en Venezuela como casitas escondidas en el campo, como casas para vacacionar. Su ubicación privilegiada le hizo poseedora del derecho a ser la primera en surtirse de agua en esa capital; un justo premio a quien con sus logros mereció los mas altos títulos imaginables en su tiempo.

Construida en terrenos que pertenecieron a la iglesia, el lugar era, en principio llamado La Toma de la Aduana y su primer propietario fue la familia Portocarrero, quienes allí recibieron en algún momento a la esposa del virrey Antonio Amar y Borbón en su cumpleaños, hasta el 16 de junio de 1820, cuando el gobierno de la Nueva Granada se la regaló al Libertador como muestra de gratitud por los servicios prestados a la causa de la revolución.

Según indican los historiadores oficiales: Bolívar fue propietario de la quinta por diez años aunque la habitó solamente por 423 días. En 1821, la ocupó por primera vez en dos ocasiones una en el mes de enero, antes de partir a la campaña que terminó con la independencia de Venezuela en la Batalla de Carabobo; y en octubre del mismo año, antes de iniciar la Campaña Libertadora del Sur, el 13 de diciembre. Esta Quinta sirvió de refugio al Libertador después del atentado del 25 de septiembre de 1828, donde su vida estuvo en peligro y cuando firmó la negativa a conmutar la pena de muerte a los conjurados por este hecho. Durante 1827, según escriben, Manuelita Sáenz la convirtió en lugar amable para la vida y centro de reuniones políticas de los seguidores de Bolívar, a pesar que ella misma poseyó una casa en el centro de la ciudad.

En la actualidad es un museo de estilo colonial de interés arquitectónico e histórico que en sus inicios fue conocida la Quinta de Portocarrero y durante el siglo XIX tuvo diferentes usos: fue sitio de reuniones de grupos políticos conservadores, colegio de señoritas, casa de salud, fábrica de pita (bebida similar a la cerveza)  y curtiembre. En 1922 el gobierno Colombiano de la época la compro para su restauración y puesta en funcionamiento como museo bolivariano. Este inmueble fue el centro de atención de la opinión publica el 17 de enero de 1974, el Movimiento político y militar “19 de Abril” sustrajo la espada del Libertador exhibida en ese lugar, con la consigna "Bolívar, tu espada vuelve a la lucha"

La pagina web de la Quinta Bolívar indica que "Recientemente ha sido restaurada buscando que sus salas y dependencias luzcan como en la época en que el Libertador la habitó. Se pueden visitar los salones de Manuelita, el gran salón, el comedor, el salón de juegos y la alcoba del Libertador. También la despensa, la cocina, los graneros, la alcoba de su ayudante de cámara y fiel servidor, José Palacios, y los bosques, algunos de cuyos árboles, se afirma, fueron sembrados por el propio Simón."

La Quinta fue testigo de eventos importantes en la vida de El Libertador como la instauración de la Gran Colombia y la culminación de la Campaña del Sur. También vivió los momentos críticos causados por los graves sucesos de la crisis republicana y la oposición de los enemigos a las ideas bolivarianas que culminó con su derrota política en la Convención de Ocaña. Esta Quinta sirvió de refugio al Libertador después del atentado del 25 de septiembre de 1828, donde su vida estuvo en peligro y cuando firmó la negativa a conmutar la pena de muerte a los conjurados por este hecho.

En 1991, el Gobierno Colombiano solicitó a la Sociedad de Mejoras y Ornato de Bogotá que restaurara la Quinta. Luego de más de siete años de trabajo conjunto con la Subdirección Nacional de Monumentos y el Ministerio de Cultura de Colombia, la Quinta recuperó el carácter de casa campestre y el aspecto que tuvo cuando el Libertador la habitó. 



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