La fruta es producto del árbol “Mangifera indica”, ( puede alcanzar 40 metros de altura y 10 de ancho, de savia irritante, el tronco de corteza gris, recto, cilíndrico, de hasta 100 cm. de diámetro) al que se conoce como "el árbol de la sabiduría" o "bodhi"; de la misma familia botánica que el anacardo y el pistacho; es originario de la región a los pies de los Himalayas, en el noroeste de la India, donde se cultiva desde hace más de 4.000 año. Desde allí se ha extendido a todas las zonas cálidas del planeta. En la India se le conoce por el término hindi "aam", que significa "común" y está vinculado a mil y una leyendas. La más importante de ellas sitúa a Buda, a la sombra de un mango de lozanía perpetua. Por supuesto es la fruta nacional de ese país. En conclusión, este no es ni un árbol autóctono ni una fruta criolla.
Posee tal conjunto de nutrientes y sustancias benéficas para el ser humano que se le conoce como la superfruta, pues de su composición se obtiene importantes cantidades de vitamina A, C, E, magnesio, potasio, ácido tartárico y ácido málico, quercetina, isoquercetina, astragalina, fisetina, ácido gálico y metilgalato; todo con una buena dosis de fibra; sustancias que, en conjunto, ayudan a prevenir enfermedades degenerativas.
En la medicina tradicional o alternativa a la fruta se le atribuyen propiedades curativas de la salud muscular, la médula, el semen y la sangre. También se utiliza para fortalecer el corazón, detener las hemorragias, tratar la anemia y las menstruaciones abundantes, depurar el hígado y perder peso. A la semilla se le adjudican propiedades contra la diarrea, la cistitis, las hemorroides e inflamaciones de la uretra, entre otros trastornos.
El color de la piel no es un indicador confiable de su madurez, pues depende de la variedad: algunas continúan verdes cuando están maduras, mientras que otras son amarillas, naranjas o rojas. Lo mejor es preguntar a los niños de la zona cuales son los mejores y están comestibles. En un mercado será suficiente preguntar a un vendedor que no venda mangos. Recuerde, sea prudente, todo frutero alaba su mango
Pocas frutas son tan diversas en su presentación como es el caso del mango, no sólo en forma, también en color, gusto y textura de la pulpa. Su forma varía de redonda, a ovalada, oblonga, o alargada y con una depresión lateral variable. Pueden pesar de 50 gramos a 2 kilogramos.
Existen más de mil especies y variedades de mango, lamentablemente la globalización de la alimentación ha dado preferencia solo a pocas basados en resistencia a la manipulación, presentación y tiempo de supervivencia para la venta. Por esta razón se ha privado al mundo quizás de lo mejor del mango, su variedad.
En Venezuela se conoce las variedades por nombres populares como bocado, paleta, burro, mangas(algunos por grandes otros por redondos), piedra, piedrita, camburito, piña (injerto), jardín (variedad en extremo pequeña), jobo, loro, hilacha. En toda américa latina y otros lugares del mundo comerlo cuando todavía está verde mezclado con condimentos, sal, picantes es costumbre. Para ello se corta en mitades, luego en tiras y se cubre con chile, sal y polvo de semilla de ayote (alguashte, achiote u onoto) o una mezcla de ellos. Algunos afirman que la piel no comestible, pero esos son quienes no sintieron hambre en el liceo o durante una excursión por los cerros y campos.
Injustamente el mango se le ha llamado él "melocotón de los trópicos" cuando lo justo, en razón de la distribución mundial es que se llame al durazno “el mango miniatura que tiene la pepa arrugada y dura”.
Posee tal conjunto de nutrientes y sustancias benéficas para el ser humano que se le conoce como la superfruta, pues de su composición se obtiene importantes cantidades de vitamina A, C, E, magnesio, potasio, ácido tartárico y ácido málico, quercetina, isoquercetina, astragalina, fisetina, ácido gálico y metilgalato; todo con una buena dosis de fibra; sustancias que, en conjunto, ayudan a prevenir enfermedades degenerativas.
En la medicina tradicional o alternativa a la fruta se le atribuyen propiedades curativas de la salud muscular, la médula, el semen y la sangre. También se utiliza para fortalecer el corazón, detener las hemorragias, tratar la anemia y las menstruaciones abundantes, depurar el hígado y perder peso. A la semilla se le adjudican propiedades contra la diarrea, la cistitis, las hemorroides e inflamaciones de la uretra, entre otros trastornos.
El color de la piel no es un indicador confiable de su madurez, pues depende de la variedad: algunas continúan verdes cuando están maduras, mientras que otras son amarillas, naranjas o rojas. Lo mejor es preguntar a los niños de la zona cuales son los mejores y están comestibles. En un mercado será suficiente preguntar a un vendedor que no venda mangos. Recuerde, sea prudente, todo frutero alaba su mango
Pocas frutas son tan diversas en su presentación como es el caso del mango, no sólo en forma, también en color, gusto y textura de la pulpa. Su forma varía de redonda, a ovalada, oblonga, o alargada y con una depresión lateral variable. Pueden pesar de 50 gramos a 2 kilogramos.
Existen más de mil especies y variedades de mango, lamentablemente la globalización de la alimentación ha dado preferencia solo a pocas basados en resistencia a la manipulación, presentación y tiempo de supervivencia para la venta. Por esta razón se ha privado al mundo quizás de lo mejor del mango, su variedad.
En Venezuela se conoce las variedades por nombres populares como bocado, paleta, burro, mangas(algunos por grandes otros por redondos), piedra, piedrita, camburito, piña (injerto), jardín (variedad en extremo pequeña), jobo, loro, hilacha. En toda américa latina y otros lugares del mundo comerlo cuando todavía está verde mezclado con condimentos, sal, picantes es costumbre. Para ello se corta en mitades, luego en tiras y se cubre con chile, sal y polvo de semilla de ayote (alguashte, achiote u onoto) o una mezcla de ellos. Algunos afirman que la piel no comestible, pero esos son quienes no sintieron hambre en el liceo o durante una excursión por los cerros y campos.
Injustamente el mango se le ha llamado él "melocotón de los trópicos" cuando lo justo, en razón de la distribución mundial es que se llame al durazno “el mango miniatura que tiene la pepa arrugada y dura”.

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