La revolución del Petro

Él Petro (símbolo: ₽; abreviatura: PTR) llegó para quedarse. Tiene mucho avance y consolidación entre los ciudadanos y el mercado financiero nacional, más que otras criptomonedas más antiguas en sus propios países. Su implementación causa tanta controversia entre expertos, amantes y detractores,  que puede ser denominado como el anticristo de las criptomonedas por varias razones. 
La primera es por su nombre y su género; si es criptomoneda debemos hablar de ella, pero si la vemos como cripto activo o Petro debemos pensar que es un machito. Lo segundo es que nació bajo el signo de la contradicción; es un cripto activo con respàldo físico del petroleo, oro y otras riquezas de la nación; al contrario de sus homólogos, tiene un tercero acreditado que lo emite, válida y controla; el gobierno nacional;  carece de privacidad y anonimato pues compradores, beneficiarios, vendedores, intermediarios y productos son todos bien conocidos, registrados y controlados por él estado, todo, sumado a su carácter centralizado (la criptomeria está controlada por el estado) hacen del Petro una creación antípoda al concepto tradicional. Los llamados expertos de la internet dicen que no es criptomoneda porque no cumple con sus expectativas tradicionales.
Los detractores de las criptomonedas a nivel global dicen que  son fantasía, a ellos es necesario recordarles que actualmente su valor se  traduce en más de 133 millardos de dólares. A ellos en el suelo patrio es necesario recordarles que el ciudadano Presidente de la República habla del Petro como un ecosistema en donde las interrelaciones son vitales. Veamos. 
Ya la empresa Petróleos de Venezuela anunció que está en marcha el proyecto piloto proyecto para vender petróleo y gas por Petro. La idea es vender  vender 4.5 millones de barriles de petróleo de la reserva certificada de 30 millones de barriles, lo que equivale a vender el petróleo que aún está bajo la tierra, un negocio que inyectara por lo menos 225 millones de dólares, libres de polvo y paja, al ecosistema del Petro. Terminada esta venta se iniciará la oferta regular de 50 mil barriles dia. Es dinero libre de todo mal porque el petróleo vendido y comprado sigue en el subsuelo y el Estado no pagó un centavo por su extracción, comercialización o transporte. Se negocia dónde está y como está. El negocio de la década
El siguiente nivel del ecosistema es la venta del combustible para los aviones que  cubren  rutas internacionales en Petros. Por supuesto ya existe la orden ejecutiva para que  Banco Central de Venezuela acepte Petros. Era una acción necesaria para poder ordenar a los bancos nacionales a desde ya hacer la conversión de las cuentas en petros. Igual pasa en tribunales, en donde ya se han dado fallos tasados en bolívares y en Petro y conforme a la malla de acciones en curso. El Salario mínimo legal que es señalado por el Ejecutivo Nacional.está anclado al valor del Petro. 
Otro eslabón de la cadena será  la creación  y reapertura  de casinos que solo aceptarán Petros. A esto se suma que por intermedio de la banca pública los ciudadanos de a pie podrán ahorrar en Petros, comprarlos y convertirlos en bolívares y comprar artículos comunes, con el uso de las billeteras digitales, teléfonos inteligentes, mensajes de texto y medios de bio pago; medios que, por cierto, eliminan casi por completo la necesidad de efectivo. Con el del bono de navidad de medio Petro que se dio  a jubilados, pensionados y empleados públicos esa trama se profundiza en lo social. Ya el pueblo habla de Petros. El camino está marcado.
Ese camino comenzó formalmente el 1 de febrero de 2018 con la creación de la  Superintendencia de los Criptoactivos y Actividades Conexas Venezolanas (Supcriptove) cuando también se anunció que el gobierno nacional lo aceptará como forma de contribuciones, pago de impuestos, tasas y en consecuencia como unidad contable oficial, así como despenalizó la minería de criptoactivos.
Con los Bitcoin, en el mundo civilizado y atendido por la internet, se puede hacer el pago de bienes y servicios sin necesidad de terceros, sean instituciones financieras o bancos. La primera transacción de este tipo, ocurrida en el 2009, fue una orden de dos pizzas con un precio de 30 dólares. Se pagaron 10.000 bitcoins por ellas, lo que significa que el valor real de cada Bitcoin era de 3.333 por dólar. Hoy día valen 8 mil dólares por unidad. Una interesante manera de invertir. 
Teniendo criptoactivos se puede comprar en tiendas virtuales de intermediación (el proveedor consigue y entrega el producto solicitado) hacer gestión de viajes (reservas de hotel, vuelos, eventos y alquiler de vehículos) entradas para diferentes eventos y experiencias, teatro, video juegos, tarjetas de regalo (es la forma más común de darle uso, incluso en tiendas que no aceptan pagos en criptomonedas) donar fondos a causas humanitarias, ecológicas o filantrópicas, 
Quienes afirman que con criptomonedas no se puede comprar nada cierran los ojos ante la realidad: los jubilados y pensionados venezolanos compraron este año  pabilo, marrano,  las hojas de sus hallacas y uno que otro palito de alguna bebida espirituosa, con Petros.
En resumen, el Petro está por encima de todas esas posibilidades extranjeras, es una realidad. Con su integración en la banca pública y privada dentro de poco se podrá comprar de todo, desde alimentos hasta materiales de construcción pasando por licores y loteria) Y esto no tiene límites, actualmente las pasarelas de pagos de las instituciones públicas están casi listas para aceptar el Petro como moneda de circulante.
Solo faltan afinar algunas variables, la más importante será que la Asamblea Nacional Constituyente modifique lo referente a la moneda y diga abiertamente que él bolívar seguirá siendo la moneda nacional, en condición de moneda y papel, en compañía del Petro, moneda virtual, hasta que todos los aspectos se ajusten y ocurran que ambos se unan. Podría ocurrir que él bolívar  sea un recuerdo, el petro sea la moneda nacional y el papel moneda desaparezca de los bolsillos del venezolano. Y ese día comenzará un nuevo viaje en otro camino, pues él petro llegó para quedarse

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