Cada ciudad y sus ciudadanos
construyen hoy su futuro haciendo realidad los sueños que viene a su mente la noche anterior, y un sueño que
tiene la ciudad de San Felipe es la de ser un ejemplo de organización y
funcionamiento basados en la resolución temprana de los problemas y en la
adaptación de experiencias positivas de otras urbes; de esos sueños, uno muy importante es el
diseño de un sistema de transporte público que evite el hacinamiento entre los
pasajeros, el colapso de los medios de transporte por insuficientes o los malos tratos e
insultos de los prestadores del servicio hacia los usuarios a quienes tiene el
deber de respetar y proteger.
Tan pronto se pase por reconocer
la existencia del futuro “San Felipe Metropolitano”, una ciudad larga y
estrecha que más pronto que tarde que se consolidara entre el margen izquierda
del rio Yaracuy y las montañas que conforman el, a futuro ampliado Parque Nacional
Yurubi; que de paso será la cuna y protector de los nacientes de agua que le abastecerán;
que estará conformada por las hoy poblaciones de El Peñón, Marín, Albarico,
Cocorotico, La Ciudadela, San José de Carúpano, La Marroquina, San Felipe,
Independencia, Cocorote, Jaime, Guama, Boraure, Palito Blanco, La Morita y
zonas adyacentes (que también funcionan como poblaciones-dormitorio) se verá
que es necesario que todas sean
enlazadas por un sistema de transporte masivo de personas (metro, metrobus,
trolebús, tranvía o monorriel) que las
mantendrá eficientemente conectados a sus habitantes con sus lugares de
trabajo y espacios de vida familiar, un sistema que deberá atravesar todas esas
zonas, de ida y vuelta, por la ruta que va desde Marín hasta Guama y viceversa pasando
por el centro de San Felipe, y en menos de una hora.
Luce sencillo reconocer que la
ciudad del futuro, será el “San Felipe Metropolitano”, pero tal idea como
cualquier otra tendrá sus detractores y antagonistas; afectara intereses
políticos y económicos que trataran de ver en ella un jinete apocalíptico; y
tendrá consecuencias ambientales que igualmente se deben corregir antes que
generen un verdadero daño. Pero traerá también consecuencias positivas, como la
creación del terminal de pasajeros del Oeste, ubicado en San Pablo o Boraure, y
el terminal de pasajeros del Este ubicado en La Marroquina o El Peñón. En ambos
lugares los viajeros procedentes de Barquisimeto, Maracaibo, Mérida o desde
Valencia, Maracay, Caracas o de cualquier otro lugar del país, que viene en
autobuses o que viajan en el sistema de trenes ya existente, podrán conectar
con el trasporte masivo de la ciudad que les permitirá de forma eficiente
trasladarse al interior de “San Felipe Metropolitano” con prontitud y sin
mayores molestias.
Ñapa, cotufas y cachitos para el
proyecto del “San Felipe Metropolitano” será que los servicios privados de
transporte de personas o rutas interurbanas sean sacados de las calles del
centro y esas rutas y espacios cubiertos por el servicio masivo. Mientras tanto
esas pequeñas rutas de servicio doméstico serán quienes se conviertan en
alimentadores del servicio masivo principal. Esto traerá como consecuencia que
con menos esfuerzo e inversión de recursos los propietarios de unidades en las
rutas urbanas podrán prestar un mejor servicio a las comunidades a las que se
deben, así también el sistema de trasporte masivo podrá atender a más yaracuyanos.
En conjunto, estas acciones mejoraran la imagen de la ciudad y la harán más
dinámica, pues el modelo de servicio que requiere más energía, organización y
recursos para su prestación eficiente estará cubierta por uno masivo, y los
pequeños prestadores de servicios de trasporte de pasajero podrán con menos
recursos y más eficiencia obtener mayores beneficios económicos atendiendo rutas
más cortas, con más pasajeros, sin competencia y sin horarios o tramos de ruta
donde no hay usuarios para recoger. En consecuencia las unidades de transporte de
uso público y propiedad privada serán desplazado del centro del “San Felipe
Metropolitano” pero realizaran más viajes más cortos con la consecuente mejoría
de la calidad del servicio a las comunidades, menos desgaste de las unidades y con
posibilidad positiva de extender sus servicios a otros espacios de una misma comunidad
que aún no tienen un servicio. En resumen se dará por terminada la competencia
entré los privados de uso público para recoger pasajeros que van al centro de
la ciudad o regresan a sus hogares. Este sistema descentralizado facilitara la
incorporación de nuevas unidades particulares a tiempo parcial para satisfacer
las necesidades puntuales en tiempo y espacio que las comunidades puedan tener.
Otra ventaja será que en caso de indisponibilidad del servicio masivo toda la
masa de particulares podrá volcarse hacia el eje vial del “San Felipe
Metropolitano”, la ruta central, y suplir el servicio según instrucciones y
plan previo; eso podría ocurrir regularmente los sábados por la tarde y
domingos; disminuyendo la carga laboral y horaria del sistema masivo y
mejorando los ingresos de los propietarios de unidades particulares. Finalmente
es necesario reconocer que con menos vehículos, circulando a baja velocidad y sin
hacer constantes paradas el centro estará más despejado, más limpio y
organizado. La imagen de un sistema de transporte masivo de pasajeros en
Yaracuy, prestando servicios eficientes en el centro de la capital será la
postal para presentar al mundo la ciudad “San Felipe Metropolitano”. El futuro
es ahora y es nuestro deber preparar su llegada, no es opción el sentarse a esperar
su arribo, pues seguro viene preñado de problemas, es necesario tener un
colchón donde acunarlos y controlarlos.

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